Será eso, que nos montamos unas expectativas de cojones con cualquiera, y pasa lo que pasa, que a la mínima nos decepcionan, y encima querremos tener razón. La culpa es tuya, imbécil, por vivir en el país de las Maravillas y pensar realmente que las mejores personas están como una puta cabra. A la próxima mantente quietecita y no persigas conejos hasta madrigueras, a ver si un día no vas a poder salir de ellas. Que muy bonito tomar el té con una liebre pero cuidado no te robe los pasteles y se vaya sin abrir la boca. Y aquí sonando Boca en la Tierra. Pucho tiene una voz bonita, y verlo cantar relaja. Por el contrario, ver a Jose Chino es energía. ¿Cuántas cervezas me hacen falta para emborracharme? Bah, qué más da, la pregunta es otra, ¿quieres una cerveza? Di que sí, coño, invito yo. Tú solo trae unas enormes ganas de beber, y no me hace falta ninguna historia triste. O sí, pero más tarde. ¿Vienes o no? He empezado la fiesta sin ti, y hablando de fiesta, ¿te apetece una taza de té? Eso sí, prepáratelo tu, las tazas están en ese armario y el té y al azúcar en el otro. Pero no te quedes ahí, haz algo. Siéntate al menos, me pones nerviosa. Si no vas a tomar té ve a por una birra, pero no estés en medio de la sala. Supersubmarina está tocando Centro de Atención. Malditas coincidencias. Pero no te rías, joder. A ver si el perdedor vas a ser tu. ¿Te acuerdas del tiempo en que eras el mejor? Quizá nunca lo fuiste, pero mi carne sí es de cañón. Anda, coge ya el botellín antes de que me levante yo y te lo tire encima. Podríamos montarnos la mejor escena de Dirty Dancing, y si te peinas bien me convierto en Sandy, pero solo si follamos después con música de los 80 de fondo, con la famosísima canción de Flashdance. También puedo poner algo más lento de Lou Reed o el álbum que te gusta tanto de Love of Lesbian. Dices a menudo que no pero eres un romántico empedernido, de ese tipo de personas que escupe por las redes sociales el día de mierda que es San Valentín pero en el fondo le jode muchísimo estar sola ese día. Y no te culpo, todos queremos a alguien que no deje de abrazarnos a pesar de las espinas que llevemos encima.
lunes, 29 de febrero de 2016
sábado, 13 de febrero de 2016
Verborrea
Hablemos de ruina y espina,
hablemos de polvo y herida,
de mi miedo a las alturas,
lo que quieras,
pero hablemos.
Qué quieres que te diga
si ni siquiera sé cómo empezar una carta.
Que se me atascan las palabras en las venas,
y eso que siempre se me ha dado bien desangrarme,
a cuentagotas,
en silencio,
mientras suena una canción que habla de nosotros,
como cualquier canción que hable
sobre mariposas encarceladas y sonrisas
capaces de iniciar una guerra.
Qué quieres que te diga
si el único sello que conozco son tus labios en mi espalda,
que sueño con versarte la clavícula
cuando no miras,
porque cuando lo haces,
no me sale soñar.
Qué quieres que te diga
si prefiero cruzar mares y que las palabras
salgan de mi boca,
que me veas titubear en cada coma,
notes como se me agolpa tu nombre en la garganta,
adviertas alguna lágrima suicida,
suplicando ayuda,
llamándote a gritos.
Que no te quede otra que quedarte,
y escucharme,
y observarme temblar y pedirte con los ojos que me abraces.
Y qué coño quieres que te diga,
si nunca te han gustado las despedidas.
lunes, 8 de febrero de 2016
Entropía
No sé nada sobre astrología,
de hecho,
casi nunca miro al cielo,
pero juraría que se me alinean
las ideas cada vez que te veo aparecer,
con esa sonrisa de intenciones ocultas
alrededor de la cual orbitaría y todos
los putos planetas y lunas y satélites
estallarían de envidia,
y, ¿sabes?
no se me ocurre
razón más bonita para que
el universo vuelva a empezar de nuevo
y nos de otra oportunidad,
para que se nos siga dando mal,
pero intentándolo mejor.
Quien alucina con estrellas fugaces
no te ha mirado a los ojos y te ha besado después,
ni se ha enredado entre tus piernas,
ni ha estado sentado,
sentada a tu lado
en un autobús que se dirigía a casa
y durante esa hora se ha sentido más a
salvo que nunca, mucho más que
en cualquier otro lugar de mundo.
Quien alucina con polvo y rocas,
no tiene nada para arruinarme la vida.
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