jueves, 10 de noviembre de 2016

Para todo aquello que ha sucedido mil veces pero ninguna de verdad

Duele la vida,
como no vivirla,
como hacerlo a medias.

Duele todo aquello
que sucede en la cabeza
pero se queda encerrado
en ella;
los momentos
con vocación de sueños
que escarban y se entierran
a sí mismos,
para extinguirse a la
mañana siguiente.

Duelen las fantasías
con forma de propósitos,
que pretenden vestirse
de objetivo
a largo plazo;
se engalanan
y encorbatan,
se acicalan los deseos
que tienen desbocados y
enseñan su mejor sonrisa.

Se clavan las uñas en
las palmas de la mano,
la sangre gotea,
pero permanecen
impasibles,
a la espera de
algo,

de un semáforo en verde,
un camino seguro con
puerta de emergencia,
o quizás nada de eso,
quizás un callejón sin salida,
un cambio de rumbo hacia
una tempestad que engulle.

Duelen las noches
de insomnio crónico,
pero más duele dormir
sin tener una razón para
despertarse.




martes, 8 de noviembre de 2016

La tristeza

La
   tristeza
es
   una
       enredadera
      plagada
  de
espinas
     trepando
 por
    la
     garganta, ramificándose hacia los pulmones;

una planta carnívora
abriéndose
paso
devorando
recuerdos
decentes
para
convertirlos
en
pesadillas.

Es veneno paralizante inyectado en las venas,
es una paleta de colores fríos que la ha tomado
con la sangre, tornándola hielo,
y envolviendo el corazón en
cristales afilados,
frágiles como aquella copa

que se te cayó en nuestra última cena,
peligrosos como tu mirada esos segundos después,

minutos antes de atravesar la puerta
y rasgarme las entrañas.

La tristeza son
tus uñas clavadas en mi
vientre, apretando,
en mi pecho,
impidiéndome respirar.

La tristeza es una gota de rocío
muriendo en un charco en el asfalto,
el último intento de una golondrina
con el ala rota,
la primera lágrima tras la carcajada
con sabor a ginebra.

Todo esto,
mi amor,
todo esto es la tristeza.