domingo, 17 de abril de 2016

Gran Vía envidiando un campo de margaritas

Dicen que un espejo roto 
son siete años de mala suerte;
yo digo que puedes romperme los espejos 
que te de la gana
mientras estés dispuesta 
a cumplir condena bajo mis sábanas.

Dicen que mejor no cruzarse con gatos negros,
-siempre ha sido tu color favorito-
evitar pasar por debajo de escaleras, 
-ese sitio donde sueles esconderte
porque bajo el muérdago ya se besan todos-. 

Que levantarse con el pie izquierdo 
puede ser una opción,
que ni siquiera te hace falta que 
llueva para abrir un paraguas, 
entonces que nos convenzan de la 
diferencia entre dentro y fuera. 

Que nunca has creído en estas cosas,
pero noto como te tiembla un poco la sonrisa
cuando derramas un poco de sal
sobre la mesa donde tus lunares me cuentan
lo bonita que estás los martes trece, 
y viernes, 
y siempre. 

Me he fijado en que casi todas las flores
son amarillas, 
cualquiera diría que la primavera
se ha presentado en tu honor, 
y a ver quién tiene cojones
de acojonarse, 
y decirte que no puedes bailar
entre ellas. 


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