Nace una niña,
su nombre en letra pequeña,
una nota a pie de página.
Nace ella en una nación alzada sin sangre,
república, pueblo, familia.
Corazón de Sudamérica,
Corazón mestizo,
Corazón indígena,
Corazón guaraní
que se aferra a sus raíces.
Ella es la niña guerrera que le canta al albirroja,
que se desprende de demonios
concibiendo sus propias alas de propósitos,
le teme a Pombero pero no al mundo,
a ese mundo que la tiene en el banquillo,
esperando en una cola por aforo completo.
Ella es la niña que se hizo mujer
y
reclamó su butaca en primera fila,
su bolsa de oportunidades
en forma de hatillo,
llevándose consigo más personas
que objetos,
más recuerdos que cosas.
Escribe su historia aquí sin olvidar la de allí,
su gente, tereré, chipa,
Manos
tendidas y puertas abiertas.
Ella
me tendió la suya
para
quitarme las vendas
de
unos ojos momificados.
Colisión,
choque
de trenes.
Disneylandia
se derrumba y
Por
fin hay una respuesta,
La
sonrisa de Mona Lisa
no
puede ser una sonrisa.
No
puede ser una sonrisa.
Las
hadas no existen
y
de haberlo hecho
yacen
sepultadas por fronteras.
La
tierra del tercer mundo reclama
sus
flores en el jarrón
del
primero
yo
me deshojo
con
la certeza de que sí me quiere
y
le tiendo mis brazos a rebosar de pétalos.
No
se los lleva,
me
agarra la mano,
y
en un instante hemos
reconciliado
las dos caras
de
la moneda.
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| Marilu Sosa - Galopera |

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