domingo, 25 de febrero de 2018

Rohayhu

Nace una niña,
su nombre en letra pequeña,
una nota a pie de página.
Nace ella en una nación alzada sin sangre,
república, pueblo, familia.
Corazón de Sudamérica,
Corazón mestizo,
Corazón indígena,
Corazón guaraní
que se aferra a sus raíces.

Ella es la niña guerrera que le canta al albirroja,
que se desprende de demonios
concibiendo sus propias alas de propósitos,
le teme a Pombero pero no al mundo,
a ese mundo que la tiene en el banquillo,
esperando en una cola por aforo completo.

Ella es la niña que se hizo mujer
y reclamó su butaca en primera fila,
su bolsa de oportunidades
en forma de hatillo,
llevándose consigo más personas
que objetos,
más recuerdos que cosas.

Escribe su historia aquí sin olvidar la de allí,
su gente, tereré, chipa,
Manos tendidas y puertas abiertas.
Ella me tendió la suya
para quitarme las vendas
de unos ojos momificados.

Colisión,
choque de trenes.

Disneylandia se derrumba y
Por fin hay una respuesta,
La sonrisa de Mona Lisa
no puede ser una sonrisa.
No puede ser una sonrisa.

Las hadas no existen
y de haberlo hecho
yacen sepultadas por fronteras.

La tierra del tercer mundo reclama
sus flores en el jarrón
del primero

yo me deshojo
con la certeza de que sí me quiere
y le tiendo mis brazos a rebosar de pétalos.

No se los lleva,
me agarra la mano,
y en un instante hemos
reconciliado las dos caras
de la moneda.

Marilu Sosa - Galopera




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