jueves, 4 de mayo de 2017

sobre arándanos y algo más

He pensado muchos títulos para esta entrada y ninguno me ha convencido lo suficiente como para leerlo y sentirme satisfecha con él. Lo que sí sé es que de alguna manera debe incluir una tarta de arándanos, porque es de lo que va esto. Grande, pequeña, más o menos dulce, con o sin salsa y con o sin helado. Qué más da. Lo importante es la tarta. Ni siquiera tiene por qué ser de arándanos en realidad, pero esto lo entenderéis luego. Dejo que cada uno elija el sabor de la tarta que prefiera aunque yo he venido a hablar de una en concreto. 

Primero quiero hablar de Elizabeth. Elizabeth es una joven que acaba de sufrir una ruptura. Nada nuevo, todos conocemos, aunque no hayamos vivido, qué es una ruptura sentimental. Dicha ruptura se produce porque nuestra Elizabeth descubre que su pareja la engaña con otra persona, y lo descubre al ir a una cafetería y preguntarle al dueño si su novio se ha pasado por ahí. Él le contesta que sí, junto con su novia. Tras esto, Eli deja unas llaves por si él vuelve allí soltando: "que es un cabrón" cuando Jude Law, encarnando al chaval de la cafetería, le pregunta que qué tiene que decirle si aparece. Circunstancias que se reflejan en cada escena provocan que la chica vuelva a esa cafetería repetidas veces, hasta que ya lo hace por placer porque ha entablado amistad con Jeremy (Jude Law). 

Elizabeth está en una etapa de duelo, necesita superar esa ruptura, así que de alguna manera Jeremy la ayuda en eso, pero no hay que olvidar que en esa misma cafetería descubrió la infidelidad de su ex pareja. ¿Por qué querría volver allí? ¿No iba a recordar ese amargo momento cada vez que cruzara la puerta? Quizá lo que le pase a nuestra Elizabeth es lo que nos pase a muchos de nosotros: tenemos miedo a dejar el pasado atrás y abrirnos a lo nuevo, a lo desconocido. Ella se da cuenta de eso, así que se marcha, lejos, donde conocerá a otra gente anclada también en vidas pasadas, que ya deben terminar si quieren seguir adelante.

Pero volvamos a la tarta. Una noche en la que Elizabeth visita la cafetería, Jeremy ya está cerrando el local y se va deshaciendo de los trozos de tarta que no ha vendido. Entonces saca de la vitrina una tarta entera de arándanos. Él le explica que al final de cada noche queda siempre una tarta entera de arándanos, así que Elizabeth le hace la pregunta que seguramente todos, o la mayoría, le haríamos: "¿Qué le pasa a la tarta?". Jeremy le contesta lo siguiente: "No le pasa nada, simplemente la gente elige otras cosas".

¿Significa entonces que todos los demás sabores son mejores que el de arándanos? Obviamente no. ¿Significa que a nadie le gusta la tarta de arándanos? De nuevo, la respuesta es no.

Es posible que no me equivoque si digo que algunos nos hemos sentido esa tarta alguna vez, pensando que hay algo malo en nosotros porque parece que no gustamos, o que los demás gustan mucho más y, por ende, tenemos algo que está mal, o roto, que no funciona bien. Tenemos la sensación de que algo no encaja en nuestro engranajes y que por eso no encajamos entre las demás personas, como si ellos tuvieran más derecho a estar ahí, como si estuviéramos ocupando el lugar de alguien mejor.

Yo me siento una tarta de arándanos con frecuencia, sobre todo en situaciones nuevas, por eso animo a todas las tartas de arándanos del mundo a convencerse de que no hay nada malo en ellas, que es un sabor maravilloso, y solo necesitáis que las personas adecuadas cojan un pedazo y lo comprueben:

personas a las que les encante la tarta de arándanos.
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