Admito que en ocasiones
no consigo conocer mi público, no sé hacia donde se dirigen mis palabras y, lo
que me parece aún peor, hacia donde pretendo dirigirlas yo, la mirilla de mi
pensamiento tirita como una llama que nunca se consume. ¿Dónde está el faro
orientador de mis letras? ¿Qué rumbo debe tomar este barco varado en la incertidumbre?
Algunas manos en la costa se alzan, a lo lejos, se mueven en mi dirección,
saludan, aguardan. ¿Las mías, quizás?
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| Perro semihundido (Goya) |

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