Me cuentas invitándome a una cerveza lo mucho que te gusta escribir, la filosofía -sobre todo Nietzsche- y leer a Bukowski. Que no solo te gusta, que te encanta. En ese momento yo ya debería haber hecho sonar mis alarmas, alzar las orejas como cualquier animal salvaje ante la percepción de una posible amenaza, real o imaginaria. Que Bukowski era un gran hijo de puta, me dices, sonriendo. Yo asiento, te doy toda la razón, porque lo era, y una lástima fue no darme cuenta también en ese momento que es tu maldito ejemplo a seguir. Por qué no un billar. Por qué no. Por qué no otra cerveza. Y otra. Por qué no una charla en la que te hablo sobre mi novia mientras te ríes de medio lado sabiendo que te da igual, que una hora más tarde intentarás comerme la boca a pesar de haberte dejado claro, -no una, ni dos, ni tres- varias veces, que no pasaría nada. Pero, debo decir, que no eres el tío más gilipollas que me he cruzado, y parece que debo darte las gracias por ello.
Pero, no voy a engañarme, yo también he idolatrado a Bukowski. Su realismo sucio, su todo sucio, en realidad. He leído hasta la saciedad "Bluebird" hasta el punto de querer tatuarme los cuatro primeros versos, he colgado infinidad de fotos dándomelas de entendida en una poesía que no he vivido ni quiero vivir, pero que pretendo haber sufrido porque a romántica no me gana nadie. He soltado el discurso de "sí, era una mierda de persona, pero sus obras son brutales", cosa que en ocasiones pienso pero no voy a volver a decir en voz alta porque lo primero, sin duda, gana a lo segundo. Aún así, nunca se me ocurriría valorar a una mujer por su culo -leyendo "Cartero" te cansas de la infinidad de veces que Betty no es Betty, es su culo-, ni mucho menos seguiría a una mujer hasta su casa para violarla en su propio sofá.
Asi que, yo me pregunto: ¿Por qué todos los gilipollas idolatráis a Bukowski?
Asi que, yo me pregunto: ¿Por qué todos los gilipollas idolatráis a Bukowski?
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