Esta noche no se me vacían las ganas de
escribir,
no se me hunden en la apatía,
no remolonean, agotadas.
Esta noche quieren explorar y yo con
ellas.
Consiento, apaciguada,
la danza de las letras y soy solo público
en la exaltación del alma
que deambula sin correa, sin bozal,
sin camisa de fuerza ni educación.
Tiene alas y quiere volar,
aletea nerviosa entre las costillas,
cosquillea los huesos como la mariposa
frenética,
como el colibrí en libertad.
Yo solo puedo darle paso,
Enseñarle el camino hacia la puerta
abierta
de la jaula,
pincelar el cielo de un azul afable
y cubrirlo de nubes risueñas.
Me limito a ser el tren que la lleva como pasajera
indefinida e ilimitable,
soy solo una cavidad que la contiene
y vive por ella.

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