Otra vez vuelve a mecerse una nube gris
sobre todas mis cosas bonitas,
una tormenta a punto de tomarla conmigo,
y yo no tengo nada más que un par de canciones
y una sábana fría para protegerme
de la lluvia,
un paraguas agujereado
y la certeza de que haga lo que haga
el agua va a calarme las entrañas.
Otra vez,
aparecen esquelas en el periódico
y no hay buenas noticias,
mi alma se hunde en algún naufragio pasajero,
en mares de dudas,
existencialismos absurdos,
alguna que otra pregunta ridícula
cargada de intenciones,
y puede que algo más.
Puede que nos estemos acostumbrando
a las catástrofes.
Puede que eso no sea bueno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario